
Fractura de Cadera
La mayoría de las fracturas de cadera ocurren en pacientes de edad avanzada cuyos huesos se han debilitado a causa de la osteoporosis, y las fuerzas de actividades cotidianas suponen más fácil una lesión. En el caso de pacientes jóvenes, una fractura de esta naturaleza normalmente resulta de un evento de alta energía, como caídas desde alturas importantes o la colisión de vehículos motorizados.
La fractura de cadera suele provocar lesiones en una de cuatro áreas de la parte superior del fémur: el cuello femoral, el área intertrocantérica, el área subtrocantérica y la cabeza femoral. Suelen ser muy dolorosas y provocar dolor en la ingle, limitando la movilidad y, en casos más graves, llevando a la incapacitación total.
En la mayoría de los casos, un ortopedista o traumatólogo puede diagnosticar una fractura basándose en los síntomas y la posición anómala de la cadera y la pierna. Una radiografía bastaría para confirmar su ubicación exacta, sin embargo, existen casos donde la fractura no es visible pero el dolor persiste, para ello se puede optar por realizar una resonancia magnética o una gammagrafía ósea que detecta fracturas finas.
El tratamiento de la fractura de cadera usualmente requiere una intervención quirúrgica que puede variar desde la fijación interna con clavos y placas hasta la artroplastia de cadera, que implica la sustitución parcial o total de la articulación. La elección del procedimiento depende de la ubicación y la gravedad de la fractura, así como del estado general de salud del paciente.
Por lo general, la mayoría de los pacientes pueden levantarse de la cama y comenzar la fisioterapia el día después de la cirugía. Esto es crucial para prevenir complicaciones como coágulos de sangre, neumonía y llagas, además de ayudar a los pacientes mayores a evitar la desorientación y el desacondicionamiento.
Si tiene fractura de cadera contacte a la Dra. Erika Barajas, traumatóloga y ortopedista en Tijuana para su adecuada atención.




